Tú, tú y tus preguntas que resuenan mis cuerdas más locas, mis soluciones menos estables, mis arranques de delirio y desesperación.
Tú, porque no estás aquí para mirarme a los ojos y con un grito violento de tu alma cantarme dulcemente que todo estará bien. Decirme y besirme que sin importar cuantas imposibilidades nos separen...
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