Se acaban los cigarrillos, las notas,
el vino, mi perfume favorito... Se acaba el
chocolate amargo, suena tu voz cantando...
Deseándome suerte. Retumba en esta habitación
vacía. Tú cantando, yo escribiendo.
Mi prosa complementa tus versos.
Confieso que vives en el espacio nulo de mi
voz, de mis memorias. Ahí, en la luz tenue
del recuerdo. En la dulzura de la falsa nostalgia.
En la falsa nostalgia de la dulzura.
En las letras más claras de mi oscuridad.
No fuiste, ni eres. No eres. Solo existes
periódicamente, resonantemente.
[algún día de verano 2017]
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