Te busco y sólo encuentro el eco vacío de tu voz reciente, cada nota es un dardo que resuena aquí y acá. Ahora vibras en una frecuencia que está acabando conmigo; no te extrañe, si regresas, encontrar mis fibras rotas, mis ojos secos, mis manos heladas... mi sonrisa estelar congelada. Me senté a esperarte, y jurando cada instante que al siguiente ya vendrías, se me fue la noche... y de haber seguido, se me habría ido la vida. Qué suerte la mía de ser mariposa, pues fue lenta, pero corta mi agonía...
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