No lo voy a negar.
Incluso ahora y a ratos, aún me pierdo en todos esos tantos de sueños que ya no serán.
Y digo ya no serán porque será distinto. Muy distinto de como un día quise que fuera. Ha de ser mejor, y me alegro. Me conforta pensar que todo ha terminado. No me mal interpretes, aunque sé que siempre te costó no hacerlo. No fuiste ni lo peor de mis días, y a diferencia de ti, no me arrepiento de nada. Simplemente me alegra que estés lejos, allá donde ya no puedes hacerme daño. Allá donde yo no puedo alcanzarte, me alegra.
Porque al final me faltaron las piezas para armarnos, la cordura para entender lo que estaba pasando y la sabiduría y la fuerza para alejarme a tiempo de ti. Y recordando viejas frases y consejos... sé que todo en la vida pasa por algo. Tal vez soy tan testaruda que era necesario verte partir mientras yo seguía ahí. Porque apenas hasta hoy entiendo, que no habría sido feliz contigo.. Tampoco tú. Pero, ¿dónde eres feliz tú? No habría dejado de preguntarme qué me haría falta para traer paz a tus días ensombrecidos por el pasado que no dejas ir. Me dolió que al final no supimos qué hacer... que me quedé con tanto y sin nada... que se ahogaron las palabras dulces, pero tu enojo no.
Al final no importa ya. Estoy en donde nazco cada día, como siempre supe que sucedería y lo postergaba por aferrarme a ti. Desde aquí puedo decirte que todo está olvidado, que estas palabras son al viento que azota las ventanas, y a la lluvia que se estrella contra m. Que Ojalá por el camino te encuentres, y te encuentres tanto que no te asuste el perderte por ahí.
N.
(Chiara Bautista)

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