Algunas noches antes de dormir, despierto. No, no soy una princesa... Esperando al príncipe azul, aunque a veces padezca de alienación. Tarde o temprano, caigo en la cuenta de que mi realidad es más interesante. Que no tengo obligaciones que ignore, ni un reino lejano y perdido. Que la espada espera ahí en la esquina, Cassiopeia, tranquila, callada... empolvada. Y yo, un dragón que a veces duerme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario